sábado, 12 de diciembre de 2009

style in theory / malta


STYLE
José Vela Castillo







Littré / (Étymologie): Provenç. estil ; espagn. estilo ; ital. stile ; du lat. stylus, proprement poinçon, puis style, qui vient du grec, colonne, pointe, poinçon, rattaché au grec, ériger, qui tient à sthã, stare, être debout.

Peri-style, acting precisely as a foreword, a word must be said, a word in advance and a word as advice, a fore-, before but also instead of, wherefore, I apologize for certain forced uses of the English words I’m going to write. It is important to know, then, that though I address this text in English, it is obviously and most necessary permeated by another language, indeed, languages: of course, French and of course, Spanish. But since both derive from Latin, I must say that I’m writing with stilus. In addition is necessary to remember that a stilus is, indeed, a στύλος so we have already five, not to forget German Stil. We do not speak nor write in a language, but in languages… stylishly coherent, I hope. Touchantes, I expect.
Nor that this foreword is intended to be any kind of stylobata, but needles to say (if you see below or beside my signature) I’m going to talk about architecture, basement (but not underground), and, yes, style; remember: στύλος means column, pillar, support. Peristyle, then.
Surely I’m interested in the relations between theory and style, between the regard of the theoros and the tracing (manipulation) of the stilus, a most technical operation. But I’m not sure that this relationship defines only the space of literature, or philosophy, nor that kind of writing that is neither of both… except that derridean writing being architecture. And that’s my point here: style in theory points to the point where a trace has been incised and a column is erected. Something substantial is touched here.
So, what is the role and place of style(s) in theory? But, where is, precisely, that place? How is it traced, upon what space, over which foundation, touching what? Where in the metaphor the true meaning and where the figured one? And, most demanding: where is the place of the column, in theory?

The whole question will be elaborated in two instances, under two related tittles, of which I only could offer a hint in this brief exposition.
Beginning with Questions of style : «La “Question du style”, sans doute l’avez-vous reconnue, c’est une citation» that manages with the meaning and etymology of style, and its various related terms and actions, considering mainly the thread that leads us to the graphic trace and the tracing, the palimpsest, the subiectum and the hyle (the wood of the waxed tablet incised by the stilus). And, of course to the place where a trace appears and marks and archives something, the space of a traject, of a jection, a movement forward, a project in space and then in time, the space of a text and the space in which the text appears.
Followed by Exercises on style (Exercises de style) : weaving, touching, playing that develops two interweaved lines that obey certain laws of the style, related with textiles and related with touching, trough some references to the writing work of the architect Gottfried Semper (mainly Der Stil) and the relevance of the Bekleidung and with some writing on (of) the body and touching graphiated (grapho, greffe) by Jean-Luc Nancy. Not to forget some Queneau. But remember,

La question du style, c’est tojours l’examen, le pesant d’un object pointu.
Jacques Derrida

jueves, 17 de septiembre de 2009

Teoría / Critica / Metáfora


La arquitectura es pensamiento. En la construcción arquitectónica (y en el proyecto de arquitectura) se dan las condiciones de aparición de sentido que podríamos identificar con el pensamiento: espaciamiento, huella, corte. Interrupción que pone en marcha un juego de diferencias. La arquitectura en este sentido es texto, en tanto que, como todo aparecer del sentido, se articula en torno a las separaciones, a las disyunciones, a los límites y fronteras que marcan los huecos del espacio. En torno a la incisión de la marca y su separación con el resto. En tanto apertura a lo otro.
Y ello aun cuando, o precisamente por ello, se pueda superponer un discurso escrito sobre ella, la arquitectura, necesario, cambiante, en constante movimiento, pero que no puede explicar el pensamiento de la propia arquitectura. Apenas puede cartografiarlo, después. Teoría / Critica / Metáfora.
josé vela castillo

domingo, 19 de julio de 2009

Asuntos internos


Sobre el estado de la profesión. Sobre el ejercicio de la profesión. Sobre el estado de la disciplina, sobre el ejercicio de la disciplina. Profesión como una cierta obligación, como unos votos que uno promete y que a uno comprometen. Disciplina como instrucción moral, como sometimiento acaso, disciplina de cáñamo con la que azotar(nos) las conciencias y las ciencias de nuestra pasión, arquitectura.
Hay desde luego un algo menos que velado imperativo moral en las palabras y los términos en que nos referimos, los arquitectos, a nuestro trabajo. Formas y formatos de una actividad, denostada desde siempre, profanada de alguna manera: la actividad de pensar sobre la realidad no en palabras ni en conceptos, sino desde el intimo entrecruzamiento de espacio y tiempo en el lugar, en el dar lugar. Nuestra profesión, acaso como aquella que toman los religiosos (y los moralistas) cuando se someten a una regla, para dinamitarla en su cumplimiento, no consiste sino en una incómoda reflexión sobre el por-venir.
El chiste fácil dice que un señor de Bilbao puede nacer donde le da la gana: el mismo chiste serviría para definir lo que hace un arquitecto: lo que le da la gana. Y según y cómo lo haga, si lo hace desde la disciplina y la profesión moral de una cierta fe, desde luego de una esperanza, es decir: de un pro-yecto, ya será si no arquitectura al menos reflexión de la arquitectura.
Si profanar es traspasar al ámbito de lo humano, al espacio compartido de la sociedad aquello de lo que solo los dioses podían disfrutar, si consiste fundamentalmente en construir un espacio común (el de la polis) en el que restituir al libre uso de los hombres aquello que quedaba secuestrado por los dioses, nuestra profesión es precisamente una profesión de fe en la profanación. Si religión viene a significar sustracción, separación (y no desde luego reunión, en una confundida etimología de religo), será mediante el sacrificio, mediante la disciplina (el instrumento de cáñamo) que los arquitectos operemos en la realidad, sobre la realidad, con la realidad profanada: de los hombres.

domingo, 5 de julio de 2009

Formalísimos


Formalísimos

¿Podríamos decir: chorá nos sucede, como el nombre? Acaso como el nombre siempre dice más de lo que dice, siempre es impuesta, siempre es dada, como el nombre, por alguien que no es del nombre, interrupción en el tiempo que portamos como una promesa y un compromiso, no necesariamente desde un antes cronológico pero sí, acaso, lógico. Chorá , creo que es importante, sucede, nos sucede: nos ocurre y nos sobrevive. Como el nombre.
Chorá se sustrae a los géneros establecidos, nodriza o madre. Anterior sin embargo a toda distinción y por tanto a toda autoridad paterna, no puede entonces investirse sino metafóricamente de los atributos de una madre, chorá (Timeo 48e, 52a), tercer género, ni sensible ni inteligible, pone en juego una lógica distinta, una lógica distinta de la lógica del logos, una lógica ambigua, del tercio incluso, una lógica aporética y parergonal de los márgenes, de los límites, de las limitaciones y de la experiencia, del ex­peri, del atravesar (una frontera, un límite, una marca). Un tacto, también, como un con-tacto. Pero no impone una forma como una idea, no traslada un paradigma, no es forma externa ni forma interna, no es mimema de ningún eidos.
Chorá portaimpronta, chorá receptáculo, chorá que acaso da la forma, da lugar a las formas, hace espacio dando lugar y permitiendo su con-figuración, su con-formación, su con-tiguidad, su con-tacto. Siempre con, siempre compartido, siempre espacio de o para el otro, espacio del por-venir. Dar lugar sin dar en realidad nada, de-formar también para así pre- y post- formar, chorá abre un espacio, abre espacio (no “el” espacio: hay muchos), permite que ocurran cosas, actúa como toda ruina, es decir, ruina ya en el origen. En el origen de la arquitectura, porque acaso chorá no sea sino ruina de la arquitectura.
Entonces, ¿cuál es la forma de lo formal, se pregunta Arquitectos? Puede que ya se haya respondido: chorá . Aquello que sucede y que haciéndolo da lugar, aquello que con-formando (sin ser forma) ofrece, proyecta, regala, acaso dona. Forma como oferta y ofrecimiento. Forma como don. Sin restitución posible.
José Vela Castillo

lunes, 8 de junio de 2009

miller, sienna

miller, sienna

city futures 09


Os queríamos informar, como ya os adelantamos, que se ha celebrado la conferencia internacional "City Futures in a Globalising World: An international conference on globalism and urban change" en Madrid (http://www.cityfutures2009.com/), los pasados dias 4/5/6 de junio, organizada por European Urban Research Association / Madrid Global Offcie of International Strategy and Action of the Madrid City Hall / Urban Affairs Association / Universidad Rey Juan Carlos, y que hemos participado en la misma con la ponencia titulada "crossing the river : native space / stranger space / urban space", encuadrada dentro del Track 3): Community development, migration and integration in urban areas.
Dicha ponencia, y el paper que la acompaña, buscan establecer una investigación (desde una perspectiva filosófica pero tambien arquitectónica, y sobre la base de una cierta espacialidad del lenguaje) acerca del espacio urbano de nuestras ciudades, de las relaciones que se establecen en la esfera de lo publico y de lo privado entre el espacio del lugar de acogida de los inmigrantes y su propia participación en el mismo, así como de unas ciertas bases de cómo el diseño urbano y la arquitectura pueden y deben de gestionar este espacio comun de la nueva ciudad metropolitana, donde, en realidad, nadie debe ser extranjero o todos deben de serlo. Desde un pensamiento de las fronteras y los límites, en espacio del lenguaje y en el espacio físico, y desde la propia asunción de estos como espacios dilatados y problemáticos, entendemos que una dialéctica del host/guest/host of the host/ghost impregna los nuevos/viejos espacios de la migración, y que, precisamente pensar estos espacios, y pensarlos desde el espacio propio del emigrante (su lengua) debe de conducirnos a un replanteamiento y un rediseño de nuestros espacios políticos de convivencia, obviamente no solo al nivel de lo construido, pero sí especialmente.
Mariola del Santo Mora
José Vela Castillo